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Día de Juan Pablo Duarte | 26 de Enero



Juan Pablo nació el 26 de enero de 1813 y fue bautizado el 4 de febrero del mismo año en la iglesia de Santa Bárbara, en Santo Domingo. Era hijo de Juan José Duarte y de la señora Manuela Diez.
La amplia historiografía sobre el patriota cuenta que gran parte de su formación académica e intelectual fue de carácter particular. La instrucción primaria la obtuvo en el hogar y después en una escuela del profesor Manuel Aybar.
“Ya adolescente recibió instrucción privada, lo mismo en idiomas que en Filosofía, Derecho Romano y otras disciplinas sociales, a cargo de reconocidos profesores e intelectuales de la talla de Augusto Brouard, Mr. Groot, Manuel María Valencia y, muy en especial, del doctor Juan Vicente Moscoso, quien fuera rector de la Universidad de Santo Domingo, que fue clausurada por los haitianos a poco de comenzar el período llamado Dominación Haitiana”, expresó Balcácer en el libro “Duarte revisitado”.
El prosista señala que Duarte legó a la posteridad unos escasos escritos (pues casi todos sus papeles tuvieron que ser destruidos cuando en 1843 fue perseguido por los haitianos) a través de los cuales se evidencian diáfanamente la solidez y contundencia de sus concepciones político-ideológicas, gracias a las cuales estructuró lo que suele denominarse como el pensamiento político de Duarte.

INDEPENDENCIA.
Debido a que tuvo que exiliarse, dada la persecución a que lo sometió el régimen haitiano, sin la presencia física de Duarte se produjo la declaración de la Independencia Nacional la noche del 27 de febrero de 1844.
Entonces, la amurallada ciudad de Santo Domingo se conmovió al estallar el trabucazo disparado por el prócer Matías Ramón Mella ante las personas congregadas para presenciar el acontecimiento que cambió el rumbo de la vida isleña.
Con aquel acto heroico culminaban varios años de trabajo arriesgado, emprendido por una joven generación encabezada por Duarte y Diez, quien organizó la resistencia contra la dominación haitiana con la fundación de La Trinitaria y otras sociedades, las cuales le permitieron encauzar el descontento provocado por el poderío de 22 años.
Aunque el inspirador de la liberación de la parte Este de la isla no estuvo presente en el acto, tuvo un papel notable Francisco del Rosario Sánchez. Allí mismo, después de que el patriota pronunció la expresión “Dios, patria y libertad”, los presentes exclamaron “¡Viva Juan Pablo Duarte!”, recordando al ideólogo de la separación.
Tras la proclamación de la Independencia, empezó para Duarte el calvario que lo llevó a la cárcel del gobierno satanista y luego a un prolongado exilio.
Balcácer recordó que a partir de septiembre de 1844 “el nombre de Duarte devino sinónimo de palabra infame y, por virtud del personalismo que entonces imperó en el país, durante 40 años no se le mencionó ni reconoció mérito alguno”.
Según planteó el historiador José Chez Checo, en el libro “Duarte revisitado”, el héroe “ha sido el dominicano más excelso que ha nacido en lo que hoy es República Dominicana”.
“Fue un visionario, un gran estratega, y un humanista cuyo gran valor esencial fue confiar en que los dominicanos eran capaces de constituirse en un estado libre, soberano e independiente, contrario a muchos otros que pregonaban que eso no era posible y que, por tanto, el país debía cobijarse bajo la sombra, ya en forma de protectorado ya de anexión, de países como Francia, España, Inglaterra o Estados Unidos”, dijo el autor